La fogata está encendida. Fue un excelente día de cacería. El cazador limpia parsimonioso la escopeta, mientras abre cajas y cajas alistando los cartuchos. Hoy cazó a una hembra y por suerte a varias de sus crías. Se adelantó medio día antes que los demás. Todo un aficionado, viene de familia. Cazadores desde los años cincuenta. El mejor en estas temporadas. Pensando en cómo dispondrá de su botín se entrega al merecido sueño. Ahora la vigilancia queda a cargo de su acompañante, un sabueso muy capaz y entrenado.
Los primeros rayos de sol se asoman. Despierta, de vuelta a la acción, rastrean las huellas de su presa teniendo presente su responsabilidad de ser cuidadoso de no aniquilar a toda la especie ya que estuvo al borde de la extinción. Ayer dejó escapar a un macho para disfrutarlo por separado.
Algo se mueve entre los arbustos, su perro recibe la orden de acechar silencioso. Es la bestia, puede sentir su miedo, sabe que va a morir. El oso se pone en posición, dispara, el can se lanza encima de la víctima acabándolo, y así el humano es suyo, uno más para su pared, sus trofeos, su colección.
Los primeros rayos de sol se asoman. Despierta, de vuelta a la acción, rastrean las huellas de su presa teniendo presente su responsabilidad de ser cuidadoso de no aniquilar a toda la especie ya que estuvo al borde de la extinción. Ayer dejó escapar a un macho para disfrutarlo por separado.
Algo se mueve entre los arbustos, su perro recibe la orden de acechar silencioso. Es la bestia, puede sentir su miedo, sabe que va a morir. El oso se pone en posición, dispara, el can se lanza encima de la víctima acabándolo, y así el humano es suyo, uno más para su pared, sus trofeos, su colección.

Comentarios
Publicar un comentario